EL MANATÍ
Pocos animales silvestres han capturado la imaginación de los hombres del litoral Caribe como el manatí (Trichechus manatus). Su gran tamaño y fuerza, su carácter sutil, su vida acuática y la apariencia semihumana de las hembras con dos pechos frontales, han hecho que el manatí sea parte importante de la mitología de diferentes grupos indígenas que han habitado la región. La apariencia de estos animales también llamó la atención de Cristóbal Colón que, tras divisar los manatíes por primera vez, escribió en su bitácora que las legendarias sirenas no eran tan hermosas como se decía. De esta leyenda surge el nombre del orden de mamíferos al que pertenecen los manatíes: Sirénidos.

Todos los sirénidos, y los manatíes entre ellos, son mamíferos herbívoros adaptados a la vida acuática, con cuerpo fusiforme y extremidades convertidas en aletas para propulsarse en el agua. Actualmente existen tres especies de manatíes en el mundo: el manatí del Caribe o antillano, que es el que podemos encontrar en Centroamérica, el manatí amazónico y el manatí africano. Además de los manatíes, el grupo de los sirénidos cuenta con otra especie conocida como dugongo, de hábitos más marinos, que vive desde Madagascar hasta Australia en las costas de los océanos Indico y Pacífico. Anteriormente, existía la vaca marina de Steller, un dugongo gigantesco de aguas frías que llegaba a medir 8 metros y que fue exterminado en veinte años por la avaricia y la inconsciencia humanas.

Ilustración de Carlos Espinoza

Los manatíes adultos promedian 3.5 m de longitud y unos 1000 kg. de peso. Por peso y tamaño se trata del mayor mamífero continental de América Latina. Estos animales tienen todo un conjunto de interesantísimas adaptaciones al medio acuático. Sus ojos son pequeños, los oídos carecen de protuberancias externas y su dentadura carece de incisivos y caninos, al mismo tiempo que los molares se mueven y renuevan hacia adelante de manera continua, caso único entre los mamíferos. Sus huesos son pesados para facilitar la inmersión y carecen de médula en las costillas y en las aletas frontales. Los pulmones están situados en posición dorsal, actuando como auténticas boyas, y cada uno está separado por una cavidad pulmonar única que los aísla entre sí.

Los manatíes habitan ríos, estuarios y áreas costeras aunque se les encuentra preferentemente en aquellas zonas donde tienen acceso a agua dulce. A pesar de su gran tamaño, los manatíes son elusivos y pueden desaparecer silenciosamente o desplazarse a gran velocidad cuando se les asusta. Normalmente se desplazan completamente sumergidos, aunque pueden sacar medio cuerpo fuera del agua para alimentarse de la vegetación de orillas gracias a sus aletas frontales. Se alimentan de vegetación flotante, sumergida o de las orillas y llegan a comer 80 kg de plantas acuáticas diariamente. Los manatíes son mamíferos de vida larga y baja tasa reproductiva. Algunos animales llegan a vivir más de 60 años y las hembras paren una o dos crías después de aproximadamente 12 meses de gestación. Las crías pasan cerca de dos años con sus madres antes de ser totalmente independientes.

Foto cortesia de USFWS

Esta baja tasa reproductiva, hace que los manatíes tengan dificultadas para recuperarse de una alta mortalidad. Desgraciadamente, desde que la especie humana llegó al continente americano estos plácidos animales acuáticos han sido cazados y sus números se han visto reducidos con los siglos. En tiempos precolombinos y posteriormente a la llegada de los europeos se han cazado estos animales para múltiples fines: carne, aceite, cuero para escudos y látigos, amuletos, etc. Al problema de la cacería hay que añadir como amenazas recientes, la destrucción de su hábitat (deforestación y destrucción de humedales), la contaminación, el atropello por botes a motor y la captura en redes de pesca. En la actualidad, el manatí está amenazado de extinción en la casi totalidad de los países donde vive.


LA TIERRA DEL MANATÍ
El manatí del Caribe o antillano habita una de las regiones más hermosas y ricas del mundo: la cuenca del mar Caribe. En esta región se incluyen los países centroamericanos (Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá), las islas Antillas (Cuba, Española, Jamaica y Puerto Rico), la Florida, México, Venezuela y Colombia. El Caribe centroamericano sirve como puente que permite el intercambio de los animales y plantas de América del Norte y Sudamérica. Por esto, la región del Caribe es afortunada por albergar una enorme riqueza de especies de fauna y flora. Además de su riqueza natural, en la cuenca del Caribe se encuentran numerosas etnias o tribus que le otorgan una gran riqueza cultural. Entre estas etnias se encuentran: mayas, garífonas, misquitos, sumos, ramas y criollos.

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Mapa de la tierra del manatí

A los cursos de agua y costas habitados por el manatí se les conoce también como humedales. Los humedales son paisajes cubiertos de agua de manera permanente o temporal, aunque se excluye de este grupo las áreas de mar abierto. Los humedales son uno de los paisajes más ricos y útiles del mundo, y en la tierra del manatí se encuentra uno de los conjuntos de humedales más importantes del planeta. Algunos de los tipos de humedales presentes en la cuenca del Caribe son: arrecifes de coral, lagunas y canales, manglares y bosques de palmas inundados. Los humedales proporcionan a las personas innumerables beneficios entre los que se encuentran: el agua de beber, la leña, la pesca, el transporte acuático, la defensa frente a huracanes y el turismo. Además de esto, los humedales sirven de hogar o miles de especies de animales y plantas. Por esto es importante conservar los humedales donde se encuentra el manatí.

Alrededor de los humedales se encuentran bosques llenos de árboles de distintos tipos. Estos bosques también proporcionan enormes beneficios a las personas que habitan cerca de ellos, como por ejemplo la leña, las plantas medicinales, el agua y la caza. De todos los beneficios producidos por los bosques en la tierra del manatí, quizás el más importante sea la defensa frente a los huracanes y tormentas tropicales que atacan a los países del Caribe. Los bosques protegen a las comunidades de los fuertes vientos de los huracanes y evitan que existan deslizamientos de tierras que destruyen las comunidades y matan a las personas.

Foto de Ignacio Jiménez
Habitat del manatí

En los humedales y bosques de la tierra del manatí se encuentra una infinidad de especies animales tan bellas y amenazadas como este mamífero acuático. Entre ellas podemos destacar: el jaguar, el felino mayor de América; el águila harpía, una de las rapaces mayores y más poderosas del mundo que se alimenta de monos y perezosos; el pecarí de labios blancos o chancho de monte, una de la presas favoritas del jaguar; el oso hormiguero gigante, uno de los mamíferos más escasos de Centroamérica; el cocodrilo americano; el tapir o danta, un gran mamífero herbívoro sólo superado en peso en la región por el manatí, y las bellísimas guacamayas escarlata y verde. Todos estos animales se encuentran actualmente amenazados de extinción por culpa de la destrucción de los bosques o humedales y por la caza excesiva cometida por algunas personas.


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