Miembros de la Fundación Manatí llevan realizando estudios relacionados con la ecología y conservación de la especie en Costa Rica y Nicaragua desde 1996.


COSTA RICA
Entre 1996 y 1998, Ignacio Jiménez realizó una evaluación del estado de conservación del manatí en Costa Rica. En este estudio se identificó una distribución de la especie más amplia de la estimada por otros investigadores en estudios parciales realizados previamente. Ahora sabemos que los manatíes de Costa Rica se distribuyen en dos subpoblaciones bien diferenciadas. Los cursos de agua del noreste del país, en contacto con los humedales del Sudeste de Nicaragua, albergan la mayoría de los individuos de la especie junto con la mayor extensión de hábitat apropiado, mientras que en el extremo sudeste quedan escasos individuos cercanos a la frontera con Panamá. Gracias a estos estudios sabemos que, aunque la situación del manatí en Costa Rica es mejor de lo estimado previamente, ésta se encuentra en un equilibrio precario por culpa del tráfico de botes a motor, cierta cacería ilegal, el uso de trasmallos en las lagunas y la presencia de pesticidas altamente tóxicos en los cursos de agua frecuentados por los manatíes. Estos estudios sirvieron de base para la redacción del Plan National de Conservación del Manatí en Costa Rica.

Foto de Daniel Izquierdo
Busqueda de rastros de manaties

En el año 2000 se encontró un manatí muerto en el interior del Parque Nacional Tortuguero. Tras realizar una necropsia en la playa, miembros de la Fundación identificaron la presencia de cicatrices en el dorso del animal procedentes de un encuentro previo con las hélices de un bote a motor y concluyeron que la causa más probable de su muerte fue el atropello por una embarcación que circulaba a alta velocidad. Desde entonces y hasta al año 2004 hemos podido registrar la muerte de al menos otros tres manatíes en el interior del Parque Nacional Tortuguero.

Ilustración de Carlos Espinoza

En el año 2004, como parte del proyecto binacional financiado por CEPF presentado al inicio de este sitio web, se realizó un estudio destinado a actualizar la información relativa a la distribución, abundancia, amenazas y acciones de conservación relacionadas con los manatíes en el Noreste de Costa Rica. Dentro de las conclusiones de esta actualización del estado de conservación de la especie, se incluyen los siguientes hallazgos: 1) la estabilidad de su distribución en los últimos años, 2) un posible aumento de su abundancia, 3) la consolidación del tráfico de embarcaciones como la principal amenaza para su conservación, mientras que la cacería ha desaparecido casi completamente de la zona, y 4) la realización de numerosas acciones de conservación durante los últimos ocho años, en gran medida como fruto del trabajo realizado por la Fundación Manatí.

Dentro del mismo proyecto binacional se comenzó un estudio sobre la ecología de los manatíes que habitan la región binacional del río San Juan basado en el marcaje y seguimiento de manatíes mediante transmisores de VHF. Para ello, se han realizado dos campañas de marcaje de manatíes en octubre de 2004 y en mayo de 2005 en las que se contó con la inapreciable colaboración de James "Buddy" Powell de Widlife Trust Internacional y Bob Bonde del USGS, junto con el personal del Parque Nacional Tortuguero. Hasta el momento, debido a las difíciles condiciones naturales presentes en el Parque Nacional Tortuguero, no hemos logrado capturar y marcar ningún manatí, pero se están evaluando nuevos métodos de captura para ser empleados en los próximos meses. Para más detalles sobre este tema, se puede consultar el informe detallado sobre las campañas de marcaje y captura.

Foto de Ignacio Jimenez
Encuestadores estudio percepciones

En tercer lugar, pero no menos importante, en 2004 se realizó un estudio sobre las percepciones, actitudes y conocimientos de los pobladores locales (se trabajó en sietes comunidades costeras y de río: El Castillo y San Juan del Norte en Nicaragua y Barra del Colorado Norte, Barra del Colorado Sur, Tortuguero, Parismina y el Poblado El Cerro en Costa Rica) en relación con el manatí, su hábitat, la biodiversidad local y su conservación. Los resultados de este estudio, de pronta publicación en este sitio web, nos servirán, no sólo para comprender mucho mejor como los temas anteriores son vistos por parte de la gente local (permitiéndonos además identificar diferencias entre países, comunidades, etnias, edades y géneros), sino para poder planificar mucho mejor nuestras futuras estrategias y actividades de educación y divulgación.


NICARAGUA
Foto de Ignacio Jiménez
Cazador de manaties en Nicaragua
Entre 1998 y el año 2000 se realizó una evaluación de la situación de la especie en el vecino país de Nicaragua. En este estudio se determinó que Nicaragua alberga una de las mayores extensiones, sino la mayor, de hábitat óptimo de todo el Caribe para manatíes. Probablemente en Nicaragua quedan todavía varios cientos de individuos de la especie. Desgraciadamente, este país también presenta probablemente la mayor tasa de cacería furtiva de manatíes de toda la región. Fue esta coincidencia de hábitat excelente utilizado por grupos grandes de manatíes con una alta cacería furtiva la que motivó al biólogo Carlos Espinoza, miembro y actual presidente de la Fundación, a realizar una tesis de maestría destinada a evaluar el papel que la cacería de manatíes juega sobre la cultura y la economía de los indígenas misquitos de Nicaragua.

Este estudio analiza la historia, cultura y economía de las comunidades misquitas de Bismuna, Krukira, Haulover y Wouhta, en su proceso de transición desde una economía de subsistencia hacia una economía comercial basada en la explotación de sus recursos pesqueros, dentro de la que se enmarca la caza ilegal de manatíes. Dicho trabajo fue reconocido con una mención de honor en el Programa Regional en Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Al mismo tiempo que se realizaban estudios sobre la situación de los manatíes en este país, desde la Fundación se colaboró en otros estudios relacionados con la conservación de vida silvestre en áreas donde vive la especie. Estos estudios consistieron en evaluaciones sobre el uso de carne de monte en la zona de San Juan del Norte y el estado de conservación de las dos especies de Cocodrylia en el todo el litoral Caribe del país. Del mismo modo, Carlos Espinoza trabajó en calidad de experto en la primera expedición de identificación biológica que, entre mayo y junio del 2002, FUNDAR realizó al atravesar de un extremo al otro la Gran Reserva Indio Maíz, corazón de la Reserva de la Biosfera del Sudeste de Nicaragua.
Foto de Ignacio Jiménez
Destace de un manati en Nicaragua

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